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Radicales libres, ¿qué daños pueden causar a la piel?

Los radicales libres son átomos o moléculas altamente reactivos que pueden causar estragos en la piel. Estos radicales, que se originan por factores como la exposición solar y la contaminación, provocan procesos oxidativos en la piel. Generando daño celular, envejecimiento prematuro y un mayor riesgo de enfermedades cutáneas. Comprender los efectos de los radicales en la piel es esencial para tomar medidas preventivas y tener una piel saludable.

Es importante concienciar sobre los efectos nocivos de los radicales libres en la piel. Ya que, sus efectos van más allá de lo estético. Los daños causados ​​por estas sustancias pueden provocar arrugas, manchas, flacidez y otros signos de envejecimiento prematuro. Así como el desarrollo de enfermedades de la piel como el cáncer de piel. Para mantener una piel sana a largo plazo, es importante aprender a neutralizar y contrarrestar los efectos de los radicales.

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¿Pueden los radicales libres afectar la piel?

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El cuerpo utiliza antioxidantes para prevenir el daño causado por los radicales. Sin embargo, cuando hay un desequilibrio entre la producción de estos y la capacidad del cuerpo para neutralizarlos. Los mismos pueden comenzar a dañar las membranas celulares, las proteínas y el ADN, un proceso conocido como estrés oxidativo.

El estrés oxidativo puede dañar las células que producen las proteínas que mantienen la piel firme y joven. Estas proteínas son el colágeno, la elastina y el ácido hialurónico. Al verse afectado este proceso, la piel va perdiendo elasticidad y firmeza con el tiempo.

Aunque el envejecimiento es un proceso natural, el estrés oxidativo puede provocar un envejecimiento prematuro de la piel. Que se manifiesta como líneas finas, arrugas y una apariencia apagada y cansada. Además, la capacidad de la piel para eliminar los radicales libres disminuye naturalmente con la edad. Lo que acelera el envejecimiento de la piel.

¿Cómo evitar el exceso de radicales libres en la piel?

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Para prevenir el exceso de radicales libres, es importante identificar los factores que pueden aumentar su producción. O reducir la capacidad del cuerpo para eliminarlos. Algunos de estos factores son:

  • Una dieta poco saludable: los alimentos con alto contenido de grasas saturadas, trans y colesterol, así como los alimentos procesados y ultraprocesados, pueden generar más radicales. Por el contrario, los alimentos antioxidantes, como las frutas, las verduras y los cereales integrales, pueden ayudar a proteger el cuerpo de los radicales.
  • El tabaquismo y el consumo excesivo de alcohol: estas sustancias pueden dañar las células y aumentar la producción de radicales.
  • La exposición a la radiación ultravioleta: la luz solar, así como la radiación emitida por los dispositivos electrónicos, pueden generar radicales.

Para prevenir los efectos negativos de los radicales libres, es importante mantener un estilo de vida saludable. Esto incluye:

  • Comer una dieta equilibrada, rica en frutas, verduras y cereales integrales.
  • Hacer ejercicio físico con regularidad.
  • Evitar el tabaquismo y el consumo excesivo de alcohol.
  • Proteger la piel de la exposición solar con un protector solar con un factor de protección solar (FPS) de al menos 30.

¿Qué son los radicales libres?

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¿Qué son radicales libres? Las especies reactivas de oxígeno, comúnmente llamadas radicales, son el resultado de reacciones bioquímicas en nuestro cuerpo. Se caracterizan por ser moléculas de oxígeno altamente reactivas. Su naturaleza inestable y reactiva se debe a que tienen electrones no emparejados, a diferencia de las moléculas estables. Que suelen tener electrones en pares.

A pesar de que nuestros cuerpos necesitan oxígeno. Las funciones metabólicas normales pueden dividir las moléculas de oxígeno en dos átomos individuales con electrones no emparejados. Estos electrones «solitarios» recorren el cuerpo buscando otro electrón con el que puedan formar un par estable. Por eso se les considera reactivos. En este proceso, pueden dañar las membranas celulares, las proteínas y el ADN.

Piensa en ello de esta manera: la dispersión de estas moléculas inestables puede ser desordenada y rápida. Al convertir en radicales a las moléculas estables, estas buscarán robar el electrón que el primer radical les arrebató. Provocando una cascada de reacciones.

Es interesante notar que, hoy en día, a estos elementos se les llama simplemente «radicales». Ya que, existen clasificaciones más específicas para ellos. Por lo tanto, el término «radicales libres», que es más general, ha sido reemplazado por «radicales».

Su origen

Los radicales, aunque son una parte natural de las funciones biológicas de nuestros cuerpos, pueden ser desencadenados. Y aumentados por una serie de factores externos, muchos de los cuales están bajo nuestro control. Por ejemplo:

  • La luz solar: el sol, en dosis moderadas, es saludable para la piel y el cuerpo. Pero, la sobreexposición a los rayos UVA es uno de los principales generadores de radicales. El estrés oxidativo inducido por el sol puede causar daños en el ADN y provocar problemas como el fotoenvejecimiento. Y la hiperpigmentación.
  • Nuestro ambiente: además de la luz solar, existen otros elementos de nuestro entorno que pueden estimular la producción de radicales. Muchos de nosotros residimos en ciudades donde la polución es un aspecto ineludible de la vida diaria. La contaminación puede intensificar los efectos de la exposición solar y acelerar el estrés oxidativo.
  • Fumar: fumar es tan dañino para la piel como lo es para la salud en general. El humo del cigarrillo está lleno de radicales libres que nuestros cuerpos absorben. Lo que puede resultar en una variedad de problemas, incluyendo el envejecimiento prematuro de la piel.
  • La alimentación: nuestra dieta juega un papel crucial en nuestra salud en general. Y lo que comemos y bebemos puede influir en la producción de radicales en nuestro cuerpo. Algunos de los principales causantes de la activación de radicales incluyen las carnes cocidas o procesadas. También, los alimentos fritos, cualquier alimento rico en grasas saturadas y el alcohol.

¿Cómo se forman?

Es interesante la forma en que se producen los radicales, ya que pueden surgir de manera autónoma. Por lo tanto, pueden estar presentes en muchos de los elementos y seres que habitan en la Tierra, incluyendo:

  • Los seres vivos y organismos.
  • La atmósfera y diferentes ambientes.
  • También pueden ser creados en laboratorios.

Es importante mencionar que la presencia de radicales en el organismo no es totalmente negativa. De hecho, pueden desempeñar funciones vitales, como proteger nuestro cuerpo contra ciertos virus.

Sin embargo, para que estos elementos funcionen adecuadamente, debe existir un catalizador que genere un equilibrio estable. Aquí es donde la presencia de antioxidantes en el organismo desempeña un papel fundamental.

Los antioxidantes pueden generar un equilibrio en el organismo. Lo que permite que los radicales se conviertan en moléculas estables. Además, protegen al organismo de la pérdida de células que podría ser causada por los radicales en ausencia de antioxidantes.

Los radicales libres derivados del oxígeno se forman en la atmósfera. Esta formación puede ser causada por varias razones, aunque una de las principales suele estar relacionada con la radiación.

Tipos de radicales libres

Existen diversas categorías de radicales, que pueden diferenciarse por la cantidad de átomos, electrones y carga que poseen. Entre estas categorías se encuentran los radicales monoatómicos y poliatómicos. Como indica su denominación, los radicales monoatómicos son aquellos que tienen un número impar de electrones en un único átomo. Algunos ejemplos son:

  • El radical de hidrógeno.
  • Radical de cloro.
  • Radical de bromo.

Por otro lado, los radicales poliatómicos son aquellos que contienen más de un átomo. Un ejemplo representativo de este tipo de radicales es el radical metilo. Además, los radicales pueden tener una polaridad aniónica, catiónica o incluso neutra. Dependiendo de la carga que estos radicales puedan llevar.

Es relevante destacar que el átomo central que alberga su electrón es crucial para los radicales. Dependiendo de esto, se pueden encontrar radicales centrados en diferentes átomos, como carbono, nitrógeno, oxígeno y halógeno. Además, estos radicales se pueden clasificar en radicales primarios, secundarios y terciarios. Los radicales terciarios suelen ser los más estables.

Efectos en el organismo

Es fundamental entender que en nuestro organismo se pueden generar radicales a través del oxígeno. Estos radicales pueden ser perjudiciales para nuestra salud, ya que pueden dañar o alterar componentes esenciales de nuestro organismo, incluyendo:

  • Las membranas celulares.
  • El ADN y otros elementos genéticos.
  • Las células en su totalidad.

Esto puede tener consecuencias tanto internas como externas en nuestro cuerpo. A continuación, se mencionan algunas de las más habituales.

  • Envejecimiento: una de las manifestaciones del daño que los radicales pueden infligir a las células de nuestro cuerpo es el envejecimiento. Cuando la membrana celular es alterada por los radicales libres, la célula no puede realizar sus funciones de manera eficiente.
  • Cáncer: se piensa que los radicales pueden contribuir a la aparición de diversos tipos de cáncer debido a la alteración celular. Algunos de los cánceres más asociados a esto incluyen cáncer oral, cáncer de esófago, cáncer de faringe, etc.

Otras de las enfermedades provocadas por los radicales libres se encuentran aquellas de tipo degenerativo, como pueden ser:

  • Alzheimer.
  • Parkinson.
  • Diabetes.
  • Arteriosclerosis.

Es necesario señalar que no todos los radicales libres son dañinos para nuestro organismo. Algunos de ellos son utilizados por nuestro sistema inmunológico para luchar contra varios tipos de virus.

 

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